Una nota de Oswaldo
Estimado propietario:
Si llegó hasta aquí es porque mi carta le dejó una duda razonable. Poner una casa en venta, abrirla a desconocidos, esperar durante meses y terminar sin vender desgasta a cualquiera.
No vengo a prometerle milagros ni a criticar a nadie. Le propongo algo más sencillo: una conversación corta, con números claros, sobre una forma distinta de volver al mercado. Y así como llegamos hasta usted y captamos su atención, así vendrán los futuros compradores.
Si después de escucharme prefiere esperar o tomar otro camino, lo entenderé perfectamente.